28 may 2008

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Hoy, a unos veinte minutos de haber salido de mi clase de inglés, mientras venía caminando por el diecisiete, trayendo un torrente de pensamientos y emociones encontradas en la cabeza, me topé con un fenómeno bastante particular; de hecho, el único en su tipo que me ha sucedido hasta hoy.

En frente de mí, a unos veinte metros, iba un jovencito de estatura media, de piel blanca y complexión más robusta que esbelta, tal vez la promedio en alguien de su edad, que ahora calculo, sería entre los 16 y 17 años. Tenía la espalda un poco angosta. Piernas y brazos se divisaban algo ejercitados, aquéllas con algo de bello, éstos lampiños. Llevaba una playera celeste y un short de color claro, pero no sabría especificar cuál; una mochila-morral azul y de tirantes y un par de toscos tenis.

Llamó un tanto mi atención, así que apresuré mi paso para poder verlo más de cerca. Él dio la vuelta a la cuadra luego de al parecer también haber acelerado su caminar. Le seguí casi corriendo, y, al dar la vuelta en el mismo punto, me encontré con que el muchacho ya no estaba. Seguí caminando desconcertado estirando el cuello para todas partes. Luego me regresé un poco a la estética que estaba en la esquina, pensando que tal vez se había metido a ella…, pero no pude verlo dentro, ni siquiera con todo y la iluminación que allí había ni las grandes vitrinas transparente; no habíase introducido al local. Me regresé hacia el camino que se suponía él había tomado, y me pregunté si tal vez hubo corrido tan rápido él que ya había dado otra vuelta en la esquina de la cuadra subsiguiente, idea que descarté de inmediato: no estaba ni a cinco metros de mí cuando se me perdió de vista en la esquina de la estética, por lo que era anatómicamente imposible que un hombre hubiese recorrido distancia tan grande como la que hay entre una cuadra y otra en cuestión de 2 ó 3 segundos.

No encontré ninguna explicación lógica física a lo ocurrido: definitivamente el joven había desaparecido. Se había esfumado tal y como sucede en las películas de terror (justo antes de que reaparezca detrás de mí para sacarme el susto de mi vida). Pero era real. No era ninguna película de terror.

Mi iPod en ese momento reproducía una canción con una poderosa carga emotiva, una de –adivinaste- Within Temptation, y en ese mismo momento se dejaba oír: “You gave up the fight, you left me behind. All that’s done is forgiven…”

He dicho que no encontraba explicación lógica física, pero tengo una mejor; una psicológica, una que tiene que ver con mi subconsciente.

Él era la representación tuya, que se iba. Una representación que, tristemente, tal vez era más tangible que la que actualmente tenía de ti. Yo corrí hacia ti para alcanzarte, pero tú no deseabas que te alcanzara. Tú yéndote. Y tú despareciendo. Yo deteniéndome en tu búsqueda. Yo dejándote ir.

Él era la representación tuya, y yo te dejé ir. Ya no tienes ninguna atadura aquí; yo ya te liberé. Hoy te liberé…

Gracias por todo Enrique, these tears know that I loved you. Hell they know!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Y al mismo tiempo te liberaste.

Y contando...

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Frozen


Listening and reading

  • Escuchando: La Oreja de Van Gogh, La 5a Estación, Gloria Trevi y Adriana Foster. (Pop Power)
  • Leyendo: Ecce Homo, de Friedrich Nietzcshe.

Lista

  • 1 Mónica Naranjo
  • 2 Tarja Turunen
  • 3 Shakira
  • 4 Floor Jansen
  • 5 Sharon Den Adel
  • 6 Anneke Van Giersbergen
  • 7 Vibeke Stene
  • 8 Duan Marie
  • 9 Roy Khan
  • 10 Isabel Pantoja